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O Rexeitamento ao proxecto de Corcoesto fará que «Decaian» todolos os seus trámites

Fonte: El Correo Gallego                           Corcoesto_sondeos

Santiago. A  Sociedade Galega de Historia Natural (SGHN) explicou que, nunha  resposta ás queixas recibidas polo proxecto mineiro de Corcoesto, o Valedor do Pobo dixo que «o rechazo global do proxecto» por parte da  Xunta «ten como consecuencia que decaian todolos actos de trámite do mesmo, entre eles a evaluación de impacto ambiental».

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A mineira Edgewater continua buscando fondos e agotará a vía administrativa

Fonte:  La Opinión A CoruñaPLENO CARBALLO 003 A mineira canadiana Edgewater continúa buscando fondos para cumplir cos requisitos económicos para sacar adiante o proxecto extractivista e agotará a vía administrativa para revocar a decisión da Xunta de paralizarlo. O  pasado día 15 a consellería de Industria comunicou a Mineira de Corcoesto S. L.filial de Edgewater, o seu rechazo o proxecto de explotación que a empresa canadiense pretende en Corcoesto por la falta de solvencia financieira e técnica pese a que contaba xa ca Declaración de Impacto Ambiental (DIA) positiva da Consellería de Medio Ambiente.

A  Xunta demandou a  empresa unhas condicións de solvencia financieira do 25 por cento da inversión en fondos propios -en torno a 30 millóns de euros-, moi superiores as planteadas inicialmente, para un proxecto que suporía unha  inversión superior aos 110 millóns de euros e posibilitaría a creación de 271 postos de traballo directos. Pese a este contratempo, Edgewater sigue negociando con distintos inversores para lograr a financiación necesaria para o proxecto, confirmaron a EFE  fontes da compañía. A   previsión inicial da empresa era completar a ampliación dos  fondos antes de final de ano,  pero a negativa da Xunta  ó  proxecto dificultou as negociacións. A intención da empresa é recurrir a resolución da  Xunta pola vía administrativa e, unha vez agotado este procedemento, analizar as distintas posibilidades existentes para defender o proxecto, precisaron as mismas fontes. As plataformas cidadás contrarias a este proxecto, que levan meses manifestándose para exixir a paralización do proxecto extractivo, criticaron a decisión da empresa de continuar adiante co proxecto. «Salvamos Cabana» lamentou a «chantaxe» «inaceptable» da empresa, ca  actitude  calificou de «coercitiva» e «intolerable». A plataforma volveu a denunciar o fin «meramente especulativo» do proxecto de Edgewater en Corcoesto, «cuio maior obxetivo era o beneficio dun pequeno grupo de inversores a cambio de uns impactos totalmente inasumibles para a comarca de Bergantiños».
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Edgewater levará a Xunta ós tribunales si persiste na negativa a Corcoesto

Fuente: La Voz de Galicia1264660_190827587767731_886578873_o
La compañía no está dispuesta a enterrar los 20 millones que lleva invertidos en la mina de oro bergantiñana
El carpetazo dado por la Xunta al proyecto para explotar oro en la comarca de Bergantiños en la víspera del debate del estado de la autonomía no será el último episodio que se escriba sobre este asunto. Mientras la Consellería de Industria entiende que Mineira de Corcoesto, filial del grupo canadiense Edgewater, ha incumplido los requisitos financieros y técnicos exigidos -como reunir el 25 % de fondos propios sobre la inversión del proyecto-, la empresa no está dispuesta a enterrar los 20 millones de euros que lleva invertidos ya en Corcoesto. De hecho, fuentes de la compañía han revelado que continúan las negociaciones con inversores para reunir esa cantidad antes de que finalice el año, aunque el anuncio de la Administración gallega haya complicado las conversaciones.

Con una declaración de impacto ambiental favorable emitida por el departamento que dirige Agustín Hernández a finales del pasado año, la estrategia de Edgewater pasa ahora por conseguir reunir los fondos exigidos y, en caso de que Industria persevere en su intención de tumbar la mina, dará la batalla legal para reclamar sus derechos. El endurecimiento de las condiciones financieras impuesto por la Xunta el pasado verano cogió a contrapié a la empresa, que no se esperaba una decisión como esa, lo que la obligó a reorganizar todas sus previsiones de fondos en un contexto financiero adverso, con la banca imponiendo fuertes restricciones al crédito. La decisión de la Xunta ha suscitado el aplauso de los detractores del proyecto, pero también la decepción en algunos alcaldes de la zona, que habían visto en la mina una oportunidad económica sin precedentes en tiempos de crisis. La actividad ordinaria de Mineira de Corcoesto dejaría cada año en la comarca ocho millones de euros en salarios que corresponderían a las 271 personas que conformarían la plantilla de la empresa, una cantidad que se incrementa si se suma el medio millón de puestos de trabajo que se generarían en las labores de preparación y los 1.400 empleos indirectos que había estimado la Universidade de Santiago. Los datos que maneja Edgewater calculan que, durante la vida del yacimiento, los gastos en efectivo ascenderían a 770 millones de euros, de los que 502 serían el coste de la mina: una partida que se refiere a los movimientos de tierra, actividad que beneficiaría a las pymes con maquinaria en toda la comarca. A esto se suma que el proyecto incluye unos costes de restauración ambiental de la superficie minera calculados en ocho millones de euros y un plan de desarrollo industrial para la comarca bergantiñana dotado con otros cinco millones que perseguiría la creación de empresas en la zona. Pese a todo, el departamento del que es responsable Francisco Conde considera indispensable el cumplimiento de los requisitos técnicos y financieros por si se produjera algún imprevisto. Y ante la falta de las garantías exigidas no ha dudado en dar por cerrado el proyecto para evitar correr cualquier riesgo en un proyecto industrial muy impopular.

Fuente: La Voz de Galicia1264660_190827587767731_886578873_o
La compañía no está dispuesta a enterrar los 20 millones que lleva invertidos en la mina de oro bergantiñana
El carpetazo dado por la Xunta al proyecto para explotar oro en la comarca de Bergantiños en la víspera del debate del estado de la autonomía no será el último episodio que se escriba sobre este asunto. Mientras la Consellería de Industria entiende que Mineira de Corcoesto, filial del grupo canadiense Edgewater, ha incumplido los requisitos financieros y técnicos exigidos -como reunir el 25 % de fondos propios sobre la inversión del proyecto-, la empresa no está dispuesta a enterrar los 20 millones de euros que lleva invertidos ya en Corcoesto. De hecho, fuentes de la compañía han revelado que continúan las negociaciones con inversores para reunir esa cantidad antes de que finalice el año, aunque el anuncio de la Administración gallega haya complicado las conversaciones.

Con una declaración de impacto ambiental favorable emitida por el departamento que dirige Agustín Hernández a finales del pasado año, la estrategia de Edgewater pasa ahora por conseguir reunir los fondos exigidos y, en caso de que Industria persevere en su intención de tumbar la mina, dará la batalla legal para reclamar sus derechos. El endurecimiento de las condiciones financieras impuesto por la Xunta el pasado verano cogió a contrapié a la empresa, que no se esperaba una decisión como esa, lo que la obligó a reorganizar todas sus previsiones de fondos en un contexto financiero adverso, con la banca imponiendo fuertes restricciones al crédito. La decisión de la Xunta ha suscitado el aplauso de los detractores del proyecto, pero también la decepción en algunos alcaldes de la zona, que habían visto en la mina una oportunidad económica sin precedentes en tiempos de crisis. La actividad ordinaria de Mineira de Corcoesto dejaría cada año en la comarca ocho millones de euros en salarios que corresponderían a las 271 personas que conformarían la plantilla de la empresa, una cantidad que se incrementa si se suma el medio millón de puestos de trabajo que se generarían en las labores de preparación y los 1.400 empleos indirectos que había estimado la Universidade de Santiago. Los datos que maneja Edgewater calculan que, durante la vida del yacimiento, los gastos en efectivo ascenderían a 770 millones de euros, de los que 502 serían el coste de la mina: una partida que se refiere a los movimientos de tierra, actividad que beneficiaría a las pymes con maquinaria en toda la comarca. A esto se suma que el proyecto incluye unos costes de restauración ambiental de la superficie minera calculados en ocho millones de euros y un plan de desarrollo industrial para la comarca bergantiñana dotado con otros cinco millones que perseguiría la creación de empresas en la zona. Pese a todo, el departamento del que es responsable Francisco Conde considera indispensable el cumplimiento de los requisitos técnicos y financieros por si se produjera algún imprevisto. Y ante la falta de las garantías exigidas no ha dudado en dar por cerrado el proyecto para evitar correr cualquier riesgo en un proyecto industrial muy impopular.

Fuente: La Voz de Galicia1264660_190827587767731_886578873_o
La compañía no está dispuesta a enterrar los 20 millones que lleva invertidos en la mina de oro bergantiñana
El carpetazo dado por la Xunta al proyecto para explotar oro en la comarca de Bergantiños en la víspera del debate del estado de la autonomía no será el último episodio que se escriba sobre este asunto. Mientras la Consellería de Industria entiende que Mineira de Corcoesto, filial del grupo canadiense Edgewater, ha incumplido los requisitos financieros y técnicos exigidos -como reunir el 25 % de fondos propios sobre la inversión del proyecto-, la empresa no está dispuesta a enterrar los 20 millones de euros que lleva invertidos ya en Corcoesto. De hecho, fuentes de la compañía han revelado que continúan las negociaciones con inversores para reunir esa cantidad antes de que finalice el año, aunque el anuncio de la Administración gallega haya complicado las conversaciones.

Con una declaración de impacto ambiental favorable emitida por el departamento que dirige Agustín Hernández a finales del pasado año, la estrategia de Edgewater pasa ahora por conseguir reunir los fondos exigidos y, en caso de que Industria persevere en su intención de tumbar la mina, dará la batalla legal para reclamar sus derechos. El endurecimiento de las condiciones financieras impuesto por la Xunta el pasado verano cogió a contrapié a la empresa, que no se esperaba una decisión como esa, lo que la obligó a reorganizar todas sus previsiones de fondos en un contexto financiero adverso, con la banca imponiendo fuertes restricciones al crédito. La decisión de la Xunta ha suscitado el aplauso de los detractores del proyecto, pero también la decepción en algunos alcaldes de la zona, que habían visto en la mina una oportunidad económica sin precedentes en tiempos de crisis. La actividad ordinaria de Mineira de Corcoesto dejaría cada año en la comarca ocho millones de euros en salarios que corresponderían a las 271 personas que conformarían la plantilla de la empresa, una cantidad que se incrementa si se suma el medio millón de puestos de trabajo que se generarían en las labores de preparación y los 1.400 empleos indirectos que había estimado la Universidade de Santiago. Los datos que maneja Edgewater calculan que, durante la vida del yacimiento, los gastos en efectivo ascenderían a 770 millones de euros, de los que 502 serían el coste de la mina: una partida que se refiere a los movimientos de tierra, actividad que beneficiaría a las pymes con maquinaria en toda la comarca. A esto se suma que el proyecto incluye unos costes de restauración ambiental de la superficie minera calculados en ocho millones de euros y un plan de desarrollo industrial para la comarca bergantiñana dotado con otros cinco millones que perseguiría la creación de empresas en la zona. Pese a todo, el departamento del que es responsable Francisco Conde considera indispensable el cumplimiento de los requisitos técnicos y financieros por si se produjera algún imprevisto. Y ante la falta de las garantías exigidas no ha dudado en dar por cerrado el proyecto para evitar correr cualquier riesgo en un proyecto industrial muy impopular.

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Paralizado el proyecto de mina de oro a cielo abierto en Corcoesto

concentracion parlamento El proyecto de explotación de oro en la comarca de Bergantiños (A Coruña) no cumplía las condiciones de solvencia técnica y financiera exigidas por la Xunta. Los colectivos de lucha contra la mina se muestran escépticos ante la paralización. Fuente: Ana Álvarez Diagonal Global La Xunta de Galicia comunicó el pasado 15 de octubre a la empresa Mineira de Corcoesto, filial de la canadiense Edgewater, que su proyecto de explotación de oro en la comarca de Bergantiños no cumplía las condiciones de solvencia técnica y financiera que se habían exigido y, por tanto, se estaba ultimando una resolución administrativa que cancelaba definitivamente el proyecto. En la práctica, la decisión venía a ratificar la ya tomada en el mes de julio, cuando la empresa no fue capaz de reunir un monto equivalente al 25% de la inversión necesaria para el proyecto en concepto de fondos propios (una cantidad cercana a los 27 millones). La empresa Mineira de Corcoesto ya ha confirmado que seguirá trabajando en el proyecto de cara a cumplir los requisitos impuestos por la Xunta de Galicia. La plataforma ciudadana Salvemos Cabana, que aglutina gran parte del rechazo social al proyecto, califica la paralización como «un triunfo de la sociedad civil, de la dignidad colectiva, pero sobre todo un triunfo de la razón y del sentido común frente a la irracionalidad de los mercados». Los colectivos y plataformas en lucha contra esta explotación consideran llamativo, sin embargo, que los motivos para su paralización hayan sido finalmente de carácter financiero, cuando era el impacto medioambiental el motivo que había provocado verdadero rechazo social, a pesar del cual la Xunta sí le había otorgado la declaración de impacto ambiental positiva al proyecto. Desde la plataforma ContraMINAcción (red contra la Minería Destructiva en Galicia) son escépticos ante la paralización y exigen que la Xunta de Galicia haga firme el rechazo al proyecto de manera completa: “Que sean anulados inmediatamente todos los documentos presentados por Edgewater, es decir, el plano de restauración, el estudio de impacto ambiental, así como la declaración de impacto ambiental favorable de la Consellería de Medio Ambiente y también los derechos mineros de la empresa sobre las concesiones relacionadas con este proyecto”. Guadalupe Rodríguez, del colectivo internacional Salva la Selva, integrante de ContraMINAcción, comenta que no descartan la posibilidad de que el anuncio de la paralización sea “una nueva estrategia de despiste por parte de la Xunta, bien para intentar calmar una vez más la oposición a los proyectos mineros o bien para mejorar las condiciones en las que pactaron el proyecto”, y anima a no bajar la guardia. Desde la asociación medioambiental Petón do Lobo de Corcoesto se exige la elaboración de un informe determinante de la Consellería de Medio Rural e do Mar sobre la incompatibilidad de la actividad minera con valores forestales, ganaderos, agrícolas, apícolas y turísticos, valores que deben prevalecer sobre actividad extractiva a cielo abierto con carácter finito en el tiempo, que “impediría la presentación de un nuevo proyecto minero en un área caracterizada por la enome riqueza forestal y maderera, ganadera y agrícola». Y éste es un riesgo del que advierten desde la plataformas contrarias a la mina y los colectivos ecologistas. “En realidad, la Xunta sólo le dice a las mineras que nuestro ambiente y nuestra salud se venden pero más caros”, explica la asociación ecologista ADEGA al diario Praza Pública. El negocio de los derechos de explotación En esta misma línea, Braulio Amaro, de la Plataforma por la Defensa de Corcoesto e Bergantiños, señalaba a Praza Pública que la empresa canadiense es, en realidad, una minera de pequeño tamaño, y que “en otras partes del mundo, pequeñas mineras acuden a preparar el terreno y, si le deniegan los permisos, recurren a grandes compañías con mayor solvencia”. Y aquí entraríamos en el terreno de la especulación con derechos de explotación. Las cantidades de oro extraíbles de la zona son tan pequeñas que no compensarían las ingentes cantidades de recursos materiales y financieros necesarios para su explotación. ¿Dónde reside el beneficio entonces? Como explica Isabel Vilalba, del Sindicato Labrego Galego y portavoz de ContraMINAcción, “en este momento, no se justifica que por unas cantidades realmente muy pequeñas de material se muevan más de 64.000 toneladas, se llegue a comprometer la economía de una zona donde el peso de la agricultura, la ganadería y la pesca generan mucha más riqueza y mucho más puestos de trabajo. Nos parece mucho más probable que detrás haya un proceso de especulación y de compra y mercadeo con derechos de explotación de unas mineras a otras”. Jugar con la necesidad Durante todo el proceso de lucha contra el proyecto minero, y al igual que en otros muchos casos similares, como puede ser el de las minas a cielo abierto de la comarca leonesa de Laciana, las cifras de creación de empleo se han utilizado como arma arrojadiza para el fomento de la confrontación social. Así lo denuncian desde ContraMINAcción, que califican de muy irresponsable “estar jugando con un drama social como es actualmente el desempleo y la necesidad de trabajo y de ingreso de las propias familias” y señalan que, aunque la división social no ha sido grande, pues el rechazo al proyecto por parte de la sociedad gallega ha sido masivo, sí se ha intentado fomentar desde sectores interesados. Gran parte de este rechazo fue aglutinado por la plataforma ciudadana contra la mina de oro de Corcoesto y la minería contaminante en Galiza Salvemos Cabana, que presentó ante la Consellería de Economía e Industria y ante el Parlamento Gallego más de 23.000 firmas contra el proyecto minero de Corcoesto. A esto se unió posteriormente la campaña ¡Salvemos Galicia de la megaminería! que llegó a recoger más de 240.000 firmas a través de internet. Según explica el proyecto de la empresa, se crearían hasta 271 puestos de trabajo directos y 133 indirectos, aunque “ni siquiera se habla de si esos puestos de trabajo van a durar semanas, meses, o lo que van a durar”, denuncia Isabel Vilalba, y sitúa en cinco veces el número de empleos hoy existentes que se destruirían en agricultura, ganadería, pesca… si saliese adelante el proyecto minero. “Si lo que busca la Xunta es crear empleo en la zona, que ponga en marcha programas de desarrollo y de empleo sostenibles, y no comprometer el futuro definitivamente de esta comarca”. Esperanzas para Salave Desde la plataforma asturiana ORO NO, que agrupa a las organizaciones en lucha contra un proyecto de extracción de oro similar en la población de Salave por parte de la empresa Asturgold, se han hecho eco de la paralización del proyecto de Corcoesto y han exigido que la Administración del Principado tome ejemplo y también paralice la tramitación de este proyecto “por incumplir la normativa en materia de minería y por ser, al igual que el caso gallego, inviable financiera y técnicamente, como quedó patente tras denegárseles a comienzos de año los permisos para la planta de tratamiento, balsas de lodos y depósitos de estériles”.

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